Hacia dónde…

Cómo cuesta escribir sobre una misma… Leo blogs cada día y de todos aprendo, y a la hora de escribir yo, el corte es tremendo. Y eso solo se resuelve poniéndose a ello con humildad y ganas de transmitir. Iremos mejorando solo si practicamos.

Hacia dónde, pregunto…

Y al preguntar emerge la necesidad de expresar, de transmitir las dificultades que voy sintiendo ante esta energía llamada emprender, las preguntas y opciones que aparecen y las dudas ante las cuáles hay que ir escogiendo. Y escoger es descartar. Y descartar genera más preguntas y dudas y opciones y descartes. Y llega un momento que tienes que parar, respirar y confiar.

Hacia dónde, me pregunto…

Y me dan ganas de comunicar los proyectos que van surgiendo con Visirius y cómo voy aprendiendo las necesidades que tienen los distintos clientes potenciales a la hora de gestionar su marketing, las cien caras del marketing. Y la primera cara que estoy aprendiendo es cómo cuesta saber preguntar, escuchar y dilucidar hacia dónde quieren ir.

Hacia dónde, les pregunto…

Y preguntando aquí y allá voy armando la Red Visirius, esta red que conecta con otros proyectos que están arrancando, y con empresas ya arraigadas; esta pequeña red que quiere ser un nodo más de redes más fuertes y extensas, que quiere conocer iniciativas valientes, de estas que a pesar de las dudas y las imperfecciones se atreven y se lanzan a crear.

Y cuando no hay certezas pero sí intuiciones, cuando no hay exactitud pero sí voluntad, aparece la música para ayudarnos a pensar, a dilucidar, a escribir, a respirar y confiar. Y con música me gustaría despedir este primer escrito. Con música y con una pregunta: ¿qué música te acoge cuando te preguntas Hacia Dónde?

Mi canción Hacia dónde…